Ofrecemos en este disco varias facetas de los cantos de España. Primero, varias romanzas de Zarzuela, de los maestros Amadeo Vives, Pablo Luna, J. Guerrero, José Serrano, F. Moreno Torroba y A. Pérez Soriano, como Doña Francisquita, La pícara molinera, el Huésped del Sevillano, Alma de Dios, Maravilla y El guitarrico. Desde hace tiempo queríamos grabar una romanza perteneciente a una obra de azaroso destino: Bella enamorada, de Soutullo y Vert, que primero perteneció a La moza del batán, obra de escasa fortuna, y finalmente se insertó en El último romántico. Además de las romanzas de Zarzuela, seleccionamos varias canciones de diferentes épocas y autores. Una pieza, originalmente escrita para laúd, proviene del siglo XVI, Si no os hubiera mirado, de Cristóbal de Morales; puesto que en esa época no existía otra voz, pongamos por caso, como romántica, se trata de una composición llamada, en limpio castellano, amatoria. De autores de la segunda parte del siglo XX hemos destacado a tres artistas que después de la guerra civil española se vincularon con nuestro continente, en particular con México y Puerto Rico: Joaquín Nin, y Ernesto y Rodolfo Halffter. Del primero incluimos dos obras de una hermosa factura; Montañesa y Malagueña, la segunda de las cuales, más que para voz y acompañamiento de piano, podría considerarse una obra para piano con acompañamiento de voz. Del segundo, incluimos la canción popular portuguesa Ai que linda moza y otra con un poema de Rafael Alberti, La corza blanca. Del tercero, hemos incluido Siempre que sueño las playas, del ciclo de poemas de Rafael Alberti Marinero en tierra. Seleccionamos otras piezas representativas de Fernando Obradors y de Manuel de Falla; de éste último, Tus ojillos negros, una obra de sus mocedades, aproximadamente de 1903, que despliega ya la sabia y potente musicalidad de sus obras posteriores; esa obra fue descubierta en la segunda parte del siglo XX.
En las primeras décadas del siglo XX se enriqueció la música mexicana con obras de compositores notables como Manuel M. Ponce, Mario Talavera, Alfonso Esparza Oteo, Jorge del Moral, Tata Nacho, María Grever. Canciones como Dime que sí, Un viejo amor, Íntimo secreto, Gracia plena, Estrellita, Lejos de ti, Marchita el alma, Júrame, Volveré, siguen representando el canto mexicano en una amplia gama de su tradición. Hace un tiempo dedicamos un disco a las obras de María Grever, lanzado también por Ediciones Pentagrama. Ahora hemos reunido algunas piezas no muy conocidas de los demás autores. Por ejemplo, de Manuel M. Ponce, Soñó mi mente loca, reelaborada a partir de la obra de un conocido autor de Yucatán, Alfredo Tamayo Marín, que la había publicado tres años antes de que Ponce efectuara su arreglo. De Jorge del Moral, una pieza breve de irónica letra: Por unos ojos. Otras de las canciones corresponden a la musicalización de poemas de autores célebres. En Caminando, Silvestre Revueltas musicaliza un poema del cubano Nicolás Guillén; en Canción para velar su sueño, breve y brillante pieza de Roberto Bañuelas, compuesta a finales del siglo XX, se retoma un poema juvenil de Rubén Bonifaz Nuño. Dos piezas “clásicas” se agregan a este repertorio: una del centro del país, Adiós, de Carrasco; otra, del norte de México, Un madrigal, del chihuahuense Ventura Romero. Difícil agotar en la selección de un disco la música representativa de México. Que valga este acercamiento a la tradición mexicana como un recuerdo de su atrayente y armoniosa música.
“La música de María Grever es muy sugerente; muy interior también, como una reflexión compartida, o como una confesión íntima de búsqueda, soledad o júbilo. Su música contiene diversas resonancias de época, escuelas y ritmos. Cultiva, en la música de concierto, el arte delicado y fino del lieder, por ejemplo, como se aprecia en el caso de Despedida. Pero también desarrolla una gran armonización, al modo vienés, en baladas como Un instante, a la manera del tango en Júrame, o con un formidable ritmo sincopado en Lamento gitano o en Devuélveme mis besos. La música francesa, la música de Franz Léhar, incluso la música estadounidense de la primera parte del siglo XX, asoman con una feliz concordancia en cada una de las piezas que hemos estudiado el pianista Antonio Bravo y yo para preparar este disco. Quizás el arte vocal que exige la música de María Grever explica que no siempre se mantengan en un gran nivel de popularidad sus canciones. Al lado de las más conocidas, como Júrame, Te quiero, Dijiste o Alma mía, podría sorprendernos la riqueza musical y expresiva de otras piezas casi desconocidas o muy poco interpretadas. Deseamos que la selección de este disco sea una grata sorpresa para todos los que gusten de la música de María Grever”.
Carlos Montemayor. Por ser uno de los escritores mexicanos de mayor reconocimiento nacional e internacional, la vocación lírica y su constante desempeño musical no siempre han sido públicos.
Como guitarrista estudió y dominó obras fundamentalmente de Tárrega, Schumann, Scarlatti, Vivaldi y William Byrd. Posteriormente, en el DF y posteriormente en Madrid, estudió canto. Ha trabajado repertorio de música mexicana, alemana, italiana y española. Ha ofrecido conciertos en la La Habana, en la sede de la Orquesta Sinfónica de Cuba, así como en Bellagio Study and Conference Center en Villa Serbelloni, de la Fundación Rockefeller, en el lago de Como, Italia. Desde 1999 ha trabajado con el pianista Antonio Bravo en un amplio repertorio de canciones mexicanas, españolas, italianas y alemanas, ópera y opereta y con él ha ofrecido recitales en diversas ciudades de México y de Estados Unidos. Actualmente prepara nuevas grabaciones de música alemana y española. Detalles del título...