personeros, que bajo la figura de consultores “independientes” que en realidad tienen una directa o indirecta relación laboral con Televisa, afirmaban una y otra vez que era una ley moderna, con problemas pero que era mejor que lo que ahora tenemos, cantaleta que rápidamente se apropiaron los senadores defensores de la ley.
Se sabe que, los autores de la ley, o mejor dicho el autor es el asesor jurídico de Televisa, Javier Tejado Dondé, no es gratuito que se le denomine “la ley Televisa”.
Es grave la sensación de impunidad que dejó todo el proceso de discusión y aprobación de esta ley, de indefensión de los grupos ciudadanos frente al poder fáctico, que en el camino fuimos viendo como se acallaban las voces y flaqueaban las instituciones que debiendo velar por el bien común optaron por negociar los derechos de todos en aras de conservar su pequeño terreno de ganancia política en tiempos electorales.
El poder fáctico demostró que puede estar por encima de los poderes del Estado y de la democracia misma, faltaba menos, bajo la más burda estrategia electorera presionaron para legislar a favor de sólo una empresa y pasar por encima de los más de 100 millones de mexicanos socavando sus derechos y patrimonio.
Los mismos Senadores han reconocido que las críticas a la minuta son ciertas y válidas, pero no quisieron enfrentarse a los poderosos, sino servirlos y servirse del poder. Es precisamente la falta de visión de futuro lo que hace que los poderes fácticos aprovechen la coyuntura electoral, pasando por encima de todos. Muchos Senadores afirman ante nosotros que ciertamente los permisionados, especialmente los comunitarios, quedan en muy malas condiciones con las pretendidas reformas, pero es mejor que “nada o como estamos ahora”, en otras palabras, no importa, el sector social es sacrificable.
Como nunca antes en la historia del país, un tema como la legislación en radio, televisión y telecomunicaciones levantó un interés y un descontento inusitado de varios sectores. Lo cierto es que con el arribo de la convergencia tecnológica, el abordaje del tema se hizo complejo, pues ahora se mezclan dos materias y leyes, esto es, se mezclan la actividad de la radio y la televisión con la de telecomunicaciones, por lo que su cabal entendimiento deberá ser un proceso de mediano plazo par con todos aquellos grupos que no están en los detalles de la
discusión, pero entienden que con esta ley aprobada, perdemos como sociedad.
Vergonzante es que se haya realizado el despojo a la nación, pero aún quedan vías jurídicas para detener este atropello como la acción de inconstitucionalidad que llevarán a cabo un grupo de senadores opositores a la ley, y tocará al poder judicial dar la última palabra y demostrar su autonomía, pero sobre todo demostrar que los mexicanos aún tenemos instituciones que velan por el bien común, es su oportunidad histórica. Además habrá que seguir los caminos de los amparos y las controversias constitucionales.
Aunque muchos piensan que la historia ya terminó y terminó mal, lo cierto es que esto apenas comienza, pues aún quedan pendientes asuntos centrales como el nuevo reglamento y sobre todo la elección de los que serán los nuevos comisionados de la COFETEL, ahí habrá que poner mucha atención para encaminar estrategias eficaces que permitan contar con perfiles que respondan a los intereses del servicio público y no a los de unos cuantos. Además también habrá que trabajar de manera efectiva para que el nuevo congreso recupere su poder y dignidad perdida con una nueva legislación incluyente que garantice plenamente los derechos de la sociedad, especialmente de aquellos sectores más vulnerables como los son las radios comunitarias.
 

Lyda Indart, madre del amigo Daniel Viglietti.
Destacada pianista uruguaya, falleció víctima de una dolencia cardíaca.

Tomado del periódico El País, Uruguay.
Lyda Indart, había nacido el 12 de abril de 1917 en la ciudad de Fray Bentos, en el departamento de Río Negro. Aunque estudió en el Conservatorio Thibaud-Piazzini en Buenos Aires completó en Montevideo su formación pianística con los maestros Vicente Pablo y Guillermo Kolischer. - Posteriormente gana un concurso del Sodre, que le permitirá actuar como solista con la Orquesta Sinfónica del Instituto, nada menos que bajo la batuta del maestro Erich Kleiber y otros brillantes conductores como Alejandro Szenkar, Nino Stinco, Enrique Jordá, Jean Louis Leroux, Juan José Castro, Juan Protasi o Carlos Estrada.

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