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De la Región al Mundo,
por José Luis Durán King y Luis Ernesto Pi Orozco
Los años ochenta vieron surgir en México el fenómeno de las televisiones regionales, una tendencia alentada por el proyecto de descentralización que la administración federal impulsó desde la capital del país. La iniciativa fue recibida con beneplácito por los académicos y profesionales de la comunicación, así como por las comunidades interesadas en un proyecto que, desde su origen, planteó una tarea específica que no ha variado en el transcurrir de los años: fortalecer los valores culturales de las distintas regiones del país. En ese contexto, Televisión Mexiquense inició transmisiones el 26 de septiembre de 1984 y desde entonces ha sido ejemplo de una nueva y fresca manera de hacer una televisión diferente, muy lejos, no sólo por cuestiones presupuestarias sino también por un mayor empleo de las ideas, de la televisión comercial.

La presente antología reúne los trabajos, reflexiones, testimonios y gustos de diversos personajes que de alguna manera tienen o han tenido que ver con este medio. En esta recopilación puede leerse, en una narración pormenorizada y detallada, el origen de la televisora, sus épocas aciagas y también las de mayor esplendor.
La selección incluida en este libro ha procurado rescatar las palabras vertidas en torno a una historia aún breve pero rebosante de pasiones, traspiés, y sobre todo, de esa suma de empeños personales que han impulsado a que la señal de TV Mexiquense sea vista y disfrutada por miles de hogares dentro y fuera del Estado de México. Este libro se editó en cooperación con el Gobierno del Estado de México y el Sistema de Radio y Televisión Mexiquense.

Eduardo Bustos, Cantares de la Huasteca
Por Eduardo Langagne

Eduardo Bustos, en rimas tradicionales, recoges sones vetustos que los vates regionales hicieron con versos justos para historias ancestrales. Los viejos sabios, unidos, confrontaron decididos si el trovar de antiguos sones puede dejar convencidos del valor de sus pregones. ¿Dónde empieza esta región? O entonces ¿dónde termina? Tuvieron por conclusión: si un contorno la domina la huasteca existe con zacahuil en la cocina. Con violín, quinta y jarana Eduardo Bustos expone versos de los que se ufana y a la tradición propone. Pues serán trova mañana si el son así lo dispone. Y este libro es necesario para cualquier biblioteca. Lo puedes cantar a diario hasta con la boca seca: no falta más comentario si conoces la huasteca.

Cábula Revista de historietas realizada por jóvenes escritores y dibujantes argentinos cuyo editor es Hernán Cirianni. Para los que desean adquirir algún ejemplar les informamos que está a la venta en Pentagrama o en la tienda La Victrola con un costo de $30.00 cada una. Contacto en:
la_cabula@yahoo.com.ar.

Palabras a mano, de Hugo Diz
Por Eduardo Langagne

Reunir la poesía propia es un trabajo arduo, pero también reflexivo. Se goza y duele al mismo tiempo. Estas Palabras a mano, de Hugo Diz, están compiladas por ahora en dos Tomos, el primero reúne poemas escogidos entre los escritos en el periodo que va de 1969 a 1983; el segundo volumen compila poemas y aforismos escritos de 1977 a 1985. Se prometen más tomos para alcanzar la actualidad de una obra hecha a mano por este argentino nacido en Rosario en 1942 y que nos hace la advertencia de que los poemas no se escogieron caprichosamente. “Obedecen”, asegura, “a un pasado de compromiso, incertidumbres y cambios sociales; un pasado de rebelión, situaciones contradictorias y trágicas”…

Se trata, pues, de la selección de materiales poéticos escritos a través de una vida, un trabajo ininterrumpido de casi treinta y cinco años. La foto en la portada da testimonio de los cambios que los años tienen reservado a nuestro rostro. Hugo Diz es también un autor que ha trabajado cerca de compositores de canciones como Litto Nebbia, Virgilio Expósito y Néstor Marconi.

Las contraportadas tienen recados, apuntes, notas, o breviarios críticos de numerosas plumas de nuestro continente, como Carlos Germán Belli, Haroldo Conti, Ernesto Cardenal, Tilo Wenner. A partir de ellas podemos saber que hay en los textos una visión coherente de la realidad, un tono corrosivo que puede también adjetivarse como violento. Una poesía, en fin que forma parte de una literatura escrita a partir del compromiso político.

Pues saludamos la edición de estas Palabras a mano que Modesto López trajo bajo el brazo desde Argentina. La poesía camina sola, viaja, recorre kilómetros y llega a manos de sus lectores para completar su dimensión expresiva.
Ya he contado antes que en los años setenta teníamos una cercanía mayor con la literatura del resto de América Latina. En el ámbito de la poesía podemos ahora reconocer el esfuerzo de diversas editoriales por publicar libros de poetas latinoamericanos que en casi todos los casos habían seguido la ruta oscura de prácticamente todas las colecciones de poesía de nuestro continente: la publicación y el estímulo de asociaciones culturales o grupos literarios, universidades o pequeñas editoriales independientes que dieron a conocer ciertos títulos hoy inasequibles. La poesía al fin y al cabo llega a sus lectores.

A mediados de aquella década, principalmente por razones políticas, numerosos poetas del sur del continente vinieron a México. No hay que olvidar nunca los dolorosos exilios argentinos, chilenos, uruguayos, que trajeron a importantes académicos y autores literarios sin los cuales, tal vez, el camino del aprendizaje habría sido más largo para nuestra generación.

Vale decir que hace unos años la poesía latinoamericana se divulgaba principalmente gracias a instituciones como Casa de las Américas. El derrumbe del muro de Berlín y la pérdida de los mundos afines para Cuba, trajeron múltiples consecuencias para la isla, entre ellas la imposibilidad de continuar con sus programas editoriales, y con ello una aparente ruptura con la América continental. Al ya no haber ediciones latinoamericanas, no se mantuvo esa necesaria condición retroalimentadora para la poesía del continente. Los lectores mejor informados sabían, por ejemplo, que la poesía chilena no terminaba en Neruda y que varios otros poetas de ese país representaban una continuidad de la escritura.

Por su parte, los autores argentinos fueron también un antecedente importante para estas generaciones. Ofrecieron la inmensa posibilidad de encontrarnos frente a frente con la voz y la palabra de poetas singulares de nuestra América. La lista es larga, desde Nicolás Olivari, Oliverio Girondo, Raúl González Tuñón, los Fernández Moreno, tanto Baldomero, el padre, como César, el hijo y una enorme nómina de autores singularísimos. En estos años celebramos la dignísima presencia de Juan Gelman entre nosotros, quien por cierto grabó sus poemas para Pentagrama.