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Disqueras
Independientes
El 12 de diciembre de 2004 se celebró el “Festival
del disco independiente”, organizado por el Museo Diego
Rivera Anahuacalli para conmemorar el 118 aniversario del nacimiento
del muralista mexicano. En esta actividad, participaron una
docena de sellos discográficos independientes de todo
el país, donde realizaron presentaciones en vivo sus
artistas.
Estuvieron presentes importantes agrupaciones musicales, como
Los Camperos de Valles, Acerina, Susana Harp, Los Pregoneros
del Recuerdo, entre muchos otros. Enrique Dimecke, Director
de la Orquesta Sinfónica Nacional, ofreció una
platica. También se realizó una mesa redonda para
hablar sobre “El Blues” en la que participaron Betsy
Pecanins, Raúl de la Rosa, Ery Cámara y Xavier
Quirarte. El trompetista de Buena Vista Social Club, Manuel
“El Guajiro” Mirabal, ofreció una conferencia
magistral titulada “El arte de la trompeta cubana”.
En este festival participaron las disqueras Urtex Digital Classics,
Global E-Rack, Quindecim Recordings, Ediciones Pentagrama, Prodis,
Arteria, JM Distribuidores, Distribuidora Judy, Xquenda, Discos
CoraSón, Zafra-Música, Río Records y Astro
Discos; también se realizaron talleres, conferencias
y venta de material musical. Pero eso no fue todo, además
de sones, boleros, danzones, huapangos y música clásica,
se ofreció una muestra de variados platillos que más
gustaban a Diego Rivera, como la tlayudas de tasajo de Oaxaca,
cerdo en salsa verde, mole negro, chocolate oaxaqueño,
tinga con pollo y chicharrón en salsa verde. Y para darle
un gustito también al sentido visual, se realizaron dos
exposiciones fotográficas a cargo de Eniac Martínez
y Rodrigo Vázquez, y una exposición de carteles,
en la que Pentagrama participó con 22 ejemplares de su
colección; José Luis Paredes “Pacho”
fue el moderador de las mesas de trabajo, lo expuesto en la
mismas será impreso, para ser distribuido entre los participantes.
Este festival se realiza justo en el momento en que las disqueras
independientes empiezan a buscar nuevas alternativas para difundir
su música y tratar de sobrevivir en un mercado que ha
venido decayendo constantemente en los últimos años
debido a la piratería y la transferencia de archivos
musicales a través de internet.
En opinión de Modesto López, aunque para muchas
disqueras el 2004 resultó un año negativo, para
los sellos independientes puede decirse que no lo fue tanto,
ya que se han reafirmado como una opción distinta a las
convencionales. Se puede afirmar que este año será
de las disqueras alternativas y que surgirán aún
más, debido a que las compañías que hacen
música comercial, o de “pañuelo desechable”,
han cerrado sus puertas a los creadores jóvenes por no
redituar económicamente. Pero todo esto no es suficiente,
ya que se necesita aun más apoyo de los gobiernos, organismos
culturales y medios de difusión para que la música
de calidad pueda ser difundida.
También
Modesto López, recordó los muchos intentos realizados
por crear una organización que sirviera de interlocutor
con las instituciones culturales y políticas, nos cuenta
que “hace unos tres años, ya habíamos adelantado
hasta el acta constitutiva de lo que se llamaría Asociación
Mexicana de Productores y Distribuidores Independientes de Música
(AMPRODIM), la cual definió a las disqueras independientes
como empresas culturales y no como suelen incluirnos dentro
de la llamada industria del disco, ya que nosotros, prioritamos
lo cultural, pretendemos realizar un catálogo que enriquezca
el conocimiento y el gusto de la gente y hacemos uso de una
industria maquiladora como lo hace un escritor o un editor con
la imprenta, para producir y difundir sus libros. Decíamos,
que somos parte de un acervo musical que se integra al patrimonio
cultural de nuestro país. Somos pequeñas empresas
independientes que a pesar de no realizar productos de fácil
venta y no contar con una amplia difusión en los medios
de comunicación, hemos logrado sobrevivir, no sin dificultades,
convencidos de que la creatividad de nuestros músicos
debe ser fomentada en las generaciones venideras, de contribuir
con la formación de públicos, de promover el disfrute
de los géneros musicales que encontramos por todos los
rincones de nuestro país y el resto de América
Latina y el Caribe, de divulgar e intercambiar dentro y fuera
de nuestras fronteras, a manera de dignificación cultural,
todos aquellos géneros de la música que nos son
tan entrañables, porque forman parte de nuestro desarrollo.
Hemos mantenido una línea de calidad y valor cultural
atemporal, sin concesiones a la moda y al comercialismo. A lo
largo de muchos años, dedicamos nuestros esfuerzos a
recopilar, descubrir músicas, grabarlas, producirlas,
promoverlas y difundirlas en México y el extranjero en
la medida de nuestras posibilidades. En conjunto nuestra producciones
rebasan la cantidad de 2.000 títulos.
“También en AMPRODIM proponíamos que con
apoyo de las distintas instancias culturales y financieras se
creara un fondo de apoyo a las compañías discográficas
independientes, con el objeto no sólo de rescatar lo
ya producido, sino de apoyar las nuevas producciones, claves
para docu-mentar parte de la historia musical de nuestro país.
“Dicho fondo se podría destinar a: 1) Imprimir
un catálogo de todas las disqueras independientes y de
sus músicos, en varios idiomas. 2) Crear el gran sitio
de internet para la música que producimos. 3) Crear una
compañía productora de dvd's, con todo lo que
ello implique. 4) Crear una revista. 5) Realizar una feria internacional
del disco independiente. 6) Organizar ferias del disco en cada
delegación y cerrar todos los finales de año con
una gran actividad en el Zócalo u otro lugar adecuado.
7) Crear una empresa subsidiaria de producción de espectáculos.
8) Alcanzar acuerdos comerciales para establecer una distribución
extensiva a Estados Unidos y Canadá, así como
otros países que se irían integrando por etapas.
9) Una casa o local en comodato como sede de la AMPRODIM, en
algún lugar de la Ciudad de México. 10) Crear
una tienda con un concepto distinto, donde el público,
pueda interrelacionarse con la música y los artistas,
que tenga todo lo referente a la buena música: discos,
videos, dvd's, revistas, libros, etc. Donde se pueda exhibir
y vender nuestro material, ya que en las tiendas existentes
no venden todos nuestros productos y se limitan a incluir algunos
títulos que no pasan de un 40 % de nuestro catálogo.
Un espacio que se convierta en un centro musical, donde los
músicos puedan compartir su quehacer artístico
mediante conciertos, un lugar, “El lugar” que convoque
a la gente para disfrutar de la música, para escuchar
las canciones acompañados de un buen café o una
copa de vino. 11) Conseguir un transporte, que se equiparía
(carpas, sillas, sonido, exhibidores, etc.) para llevar a cabo
ferias del disco por toda la República, durante todo
el año”. 12) Conseguir espacios en radio y televisión
que nos permitan difundir muestra música.
Es necesario que el CONACULTA, la SECRETARIA DE CULTURA DEL
D.F., las COMISIONES DE CULTURA DE AMBAS CÁMARAS, COMERCIO
EXTERIOR Y HACIENDA, tengan una mayor sensibilidad a estos problemas.
Hasta aquí algunas apreciaciones de Modesto López,
director de Ediciones Pentagrama.
El 14 de diciembre, se realizó la mesa de trabajo “Las
empresas culturales de la ciudad de México: Propuestas
de las disqueras independientes” organizado por la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal. Ahí, representantes
de los sellos independientes solicitaron entre otros puntos
la intervención de los diputados del Distrito Federal
para combatir la piratería, que provoca grandes pérdidas
a las disqueras. Señalaron que en otros países,
principalmente de Europa, la industria de este sector se ha
definido como prioritaria para su economía, por lo cual
debe protegerse.
La presidenta de la Comisión de Cultura de la Asamblea
Legislativa del Distrito federal, María Rojo, señaló
que las industrias culturales generadoras de identidad y diversidad
cultural aportan cerca del 6.5 por ciento del Producto Interno
Bruto, por lo que requieren un tratamiento distinto, no comparable
con lo comercial, ya que su objetivo va mucho más allá,
pues se trata de difundir productos de calidad que de otra manera
no saldrían al mercado. Se comprometió a estudiar
algunas de las propuestas realizadas por los allí presentes
y hacer llegar estas inquietudes a la Secretaría de Cultura
de la Ciudad de México.
En opinión de Pentagrama, esperamos que esta no sea otra
de las tantas reuniones en las que se habla y no se concreta
absolutamente nada o lo que es peor, se resuelven cosas por
arriba sin consultar a los de abajo, a los que realmente formamos
parte de la creación y producción cultural; ojalá
pronto tengamos alguna respuesta, como se suele decir “la
esperanza es lo último que se pierde”, aunque últimamente
la señora esperanza pareciera que también fue
desaparecida como las muertas de Ciudad Juárez.
Las industrias creativas y el futuro de la Ciudad de
México.
Por Marisa Canales
(Directora artística de Urtex S.A de C.V)
Muchas gracias por invitarnos a compartir algunas reflexiones
surgidas del Primer Festival de Disqueras Independientes que
con tanto éxito organizaron Hilda Trujillo y Mary Farquharson
en el Museo Diego Rivera Anahuacalli.
La Industria Fonográfica mundial (y en México
en particular) está viviendo la peor crisis de su historia.
Decenas de grandes y pequeñas empresas han cerrado cuando
paradójicamente algunos artistas mexicanos tienen gran
éxito y demanda en todo el mundo. No se trata de un solo
problema con una sola solución, sino de un difícil
rompecabezas, con muchos actores, muchas encrucijadas y, confiamos,
varias posibilidades de encontrar remedio.
La primera reflexión debe llevarnos a que además
de su valor intrínseco, su capacidad de dar relevancia
y esperanza a todo lo largo de la vida y ser la base de nuestras
identidades, la cultura es un sector fundamental de la economía
de México y en especial de la Ciudad de México,
el 7.8% del PIB. Por lo tanto, los recursos e iniciativas que
se le dediquen no deben ser los remanentes del presupuesto,
ni las apostillas de la discusión parlamentaria. Así
lo entienden las grandes ciudades como París, Taipei,
Tokio o la capital del Reino Unido, que ha definido la Creatividad
como “el negocio central de Londres” y ha identificado
las industrias creativas como un sector prioritario para su
economía, que aporta $21 billones y emplea a más
de 500 mil personas. El futuro económico de la Ciudad
de México está también ligado a las industrias
creativas y las estrategias para apoyarlas deben ser prioritarias
para nuestra Asamblea de Representantes.
Como primer elemento se suele citar la piratería. Es
verdad que México tiene uno de los primeros lugares mundiales
en piratería de audiovisuales. Según cálculos
conservadores se pierden unos mil millones de pesos anuales.
Ese dinero no sólo lo pierden las industrias creativas,
en primer lugar las disqueras. Lo perdemos todos: autores y
compositores, intérpretes, productores, ingenieros, tiendas
y por supuesto el erario público.
Pero
como publicó Reforma el pasado día 6: “La
mayoría de las empresas afectadas por la piratería
en México prefieren simplemente ignorar la invasión
de su marca o la violación de sus derechos de autor,
ante lo costoso, complicado y lento de los procesos legales
que operan en el país”. Juan Ramón Obón,
coordinador de la Comisión de Propiedad Intelectual de
la Barra Mexicana de Abogados dijo: “Las compañías
deben sufrir procesos de hasta cinco años para defenderse
legalmente de la piratería”. El costo en tiempo
y en recursos financieros es imposible de asumir para una gran
parte de los afectados. La pérdida en el PIB por concepto
de piraterías asciende a casi el 2%. ¿Cómo
es posible que el Estado no actúe con mayor energía?
A tres pasos de esta Asamblea, calle tras calle del Eje Central,
innumerables puestos de discos piratas prosperan al lado de
policías que se fuman un cigarrito. La omisión
es en este caso complicidad y si bien el delito es de la competencia
federal, todos deben combatirla.
Los CDs no son jitomates.
El segundo punto de apoyo a la industria es lo que se llama
la excepción cultural, las leyes que rigen en México
el comercio de cualquier bien de consumo son las mismas que
aplican a los productores de las llamadas industrias culturales,
o sea a nosotros. En muchos otros países, especialmente
Francia y veladamente hasta en los Estados Unidos, se hacen
grandes diferencias. En el contexto mexicano no hacerlo es un
disparate. Hay dos posiciones opuestas ante los productos culturales,
la neoliberal que deja todo a las leyes del mercado y la que
propone una intervención pública para “corregir”
esas “fallas del mercado”. Es por eso que se ayuda
a la agricultura, a la salud pública o a la educación.
¿Por qué no se establece y aplica una política
que favorezca a las industrias culturales? Francia, Italia,
España y el Reino Unido lo hacen. Veamos como ejemplo
cuál es la política cultural del Reino Unido,
a diferencia de los Estados Unidos, donde la filantropía
juega un papel central en el ámbito cultural. En el Reino
Unido, como en México, el quehacer cultural depende en
gran parte del sector público.
En los últimos cinco años, el Reino Unido ha encontrado
cuatro ejes prioritarios para su política cultural que
es muy escueta y clara:
1. Excelencia. La necesidad de promover y subvencionar
lo mejor de las artes y la cultura
2. Acceso. El deseo de que la mayor cantidad
de personas tengan acceso a lo mejor de la cultura.
3. Educación. La necesidad de asegurar
que tanto en las escuelas como fuera de ellas, a todo lo largo
de la vida, la creatividad artística juegue un papel
central en lo que se ofrece como una “experiencia de aprendizaje”
.
4. La Economía creativa. El reconocimiento
de que la creatividad y las empresas que se nutren de las ideas
creativas juegan un papel vital, y cada vez mayor en la economía
nacional. (Aquí quiero hacer referencia al estudio de
Ernesto Piedras del CIDE, que identifica un 7.8% del PIB de
México en la Cultura y le otorga el tercer o cuarto lugar
como sector productivo).
Pero regresemos al ejemplo británico. La actual administración
inglesa ha aplicado reformas destinadas a incrementar dramáticamente
el apoyo financiero para lograr los cuatro objetivos mencionados.
Para 2004, el Arts Council de Inglaterra creció hasta
otorgar ayudas por $336 m. de $186 m. que se daban en 1998 un
incremento del 80%.
Cada vez se define más la importancia de apoyar la creatividad
como se lee en el documento del mismo Arts Council Culture and
Creativity: The Next Ten Years, donde se lee:
“En los próximos diez años, la creatividad
de las personas será cada vez más la llave para
lograr la identidad cultural de un pueblo, su éxito económico
y el sentido de bienestar y satisfacción del individuo.
Las sociedades exitosas del siglo XXI serán aquellas
que nutran el espíritu de la creatividad y promuevan
las actividades culturales que van de la mano de la creatividad.”
Yo votaría por cualquier político que hablara
así, porque entiende que los CDs no son jitomates.
Ahora ¿Cómo se aplican estos conceptos? En pocos
minutos resulta imposible esbozar siquiera las estrategias exitosas
de otras ciudades, las propuestas de teóricos y economistas
como Porter o Florida, pero lo que queda claro es que si bien
nos corresponde a la industria ser competitiva, es el papel
del estado actuar como catalizador y promotor de los promotores.
Con subsidios directos e indirectos, a artistas y a empresas;
facilidades para la creación de empresas culturales;
zonas para la formación de “clusters” de
las industrias creativas; con créditos y reducciones
a impuestos, desde el IVA hasta impuestos sobre la renta y prediales.
Apoyos importantes y empréstitos para la exportación
y su promoción; asistencia para la formación de
asociaciones gremiales que sean interlocutores directos de Asamblea
y el Ejecutivo; apoyos ante amenazas inesperadas del mercado;
reconocimiento y promoción del sector dentro y fuera
del país; una lotería de la Ciudad dedicada exclusivamente
a la promoción de la cultura y el deporte, no a una nebulosísima
asistencia pública.
Los resultados de estos apoyos son palpables en corto plazo:
las industrias creativas del Reino Unido generan hoy ingresos
de alrededor del $112 mil 500 millones y emplean a más
de 1.3 millones de personas. Las exportaciones contribuyen con
$10 mil 300 millones a la balanza de pagos y las industrias
culturales son más del 5% del PIB. En 1998, la producción
del sector creció un 16%, comparado con un crecimiento
inferior al 6% del resto de la economía.
El gobierno, puede y debe ayudar con éstas y otras estrategias
desde esta Asamblea y los ámbitos ejecutivos federal,
estatal y delegacional y reconocer que el dinero invertido en
industrias culturales es más rentable que los despilfarros
históricos que se han hecho con perversidad y corrupción
a otros sectores como el agrícola, el minero, el petrolero,
o el mal llamado “rescate bancario” que seguirán
pagando nuestros nietos.
El futuro de México no son bancos, ya casi todos son
extranjeros, tampoco lo es el maíz, ni el petróleo,
ni los libros, ni el cemento, ni la cerveza, ni los discos,
el futuro son todos, somos todos en conjunto, pero la economía
del siglo XXI es ya una economía basada en la creatividad
y no en la exportación de materias primas.
Desde luego que la primera tarea recae sobre nosotros mismos,
las disqueras independientes y el sector cultural en general,
no debemos pensar que todo está en manos de Papá
Gobierno y estoy convencida de que podemos hacer mucho por nosotros
mismos, pero más con un diálogo permanente con
nuestros representantes.
Para empezar, quedó claro en la pasada reunión
que no nos vemos ya como adversarios o competidores sino como
colegas. El éxito económico y la superación
de los artesanos de la Edad Media se dieron gracias a la creación
de gremios y cofradías que se ayudaban entre sí
y establecían un fuerte común ante el rey, la
iglesia y el mercado, organizaban concursos para promover y
premiar su propia excelencia y promovieron un desarrollo real
de la sociedad con base en el progreso económico.
Se escuchó con entusiasmo la propuesta de formar una
Academia Mexicana del Disco que en forma transparente e imparcial
convoque a un concurso, estilo GRAMMYs, o qué ¿Tienen
que ser los gringos los que digan si somos buenos?
Igualmente habremos de discutir, elaborar y enviar en forma
conjunta iniciativas puntuales a la Asamblea y otros órganos
legislativos, al gobierno federal, al de la Ciudad de México
y a los delegacionales para apoyar nuestro sector. ¿Cuál
será la primera delegación que repita anualmente
un festival similar al realizado en el Anahuacalli? ¿Cuándo
tendremos oportunidad de hacerlo en el Zócalo, actualmente
parcela privada del oligopolio del espectáculo? Se propuso
también que estudiemos estrategias de mercadotecnia y
encontremos nuevos canales de distribución conjuntos.
Si estamos en este negocio, que casi nunca es negocio, es porque
tenemos algo de quijotes. Entre locura y aspiraciones, ideales
y terquedad, si entre todos embestimos a los molinos de viento
saldremos mejor librados que si lo hacemos solos. Apliquemos
nuestra creatividad para lograr estrategias de colaboración,
no tenemos alternativa.
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