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Cuando estábamos por cerrar este boletín , a las 2:25 hrs., del lunes 8 de noviembre, se nos acaba de morir Caito, decidimos incluir algunos textos dedicados al amigo que nos dio tanta vida:

“Les contaste un cuento sabiéndolo contar y creyeron que tu alma andaba mal, la mediocridad para algunos es normal. La locura es poder ver más allá...”
(Sui Generéis)

Es tan extraño esto de perder a una persona amada poco a poco... lo peor es que, por más dicho que suene, hasta este momento te das cuenta de cuánto la necesitas ver en pie. Tengo a mi tío con cáncer terminal. Nunca había visto unos ojos con tanto dolor; al verlo, es como si sus ojos suplicaran la muerte, pero a la vez, su mano al apretar la mía me decía cuánto deseaba volver a tocar la guitarra.

Me imagino, mas no lo sé, la desesperación de ver a la gente que quieres, llegar a un cuarto oscuro y frío, y no poder hablar con ellos. Noté su deseo de hablar... de contar cosas, mas cuando lo intentaba, un nudo de flemas en su garganta se lo impedía; me daban ganas de darle una pluma y papel. Tal vez y por ese medio lograba decirnos algo. Después recordé que quizá tampoco coordina eso.

Está tan flaco, su cuerpo se ve más chico ¡qué inservible es el cuerpo cuando el alma se está apagando! Maldito cáncer. Pienso en que por ahí se dice que la cura del cáncer ya está encontrada, pero que a los grandes empresarios no les conviene por la cantidad de dinero que se gastan los enfermos en la terapia, y me da una rabia... una tristeza de pensar que mi misma especie pueda ser tan egoísta, tan hija de puta.

Cuando iba hacia el hospital pensaba en lo extraño que es ir en camino a despedirte de una persona que quieres, saber que se va a morir, pensé que quiero morir sin despedidas. Cuando caminaba hacia su cuarto, mis piernas avanzaban contra corriente, el resto de mi cuerpo se rehusaba. Nunca fui afecta a las despedidas; desde chica fue de las cosas que más me costaron, sobre todo al despedirme de mi familia en Argentina cada vez que me regresaba a México; por eso al principio no fui a visitarlo, no quería enfrentarme a la despedida, pero me di cuenta del egoísmo de mi pensamiento... él necesita amor.

Entré a su cuarto, me reconoció, me quedé viendo su mano, apretando la mía. Evitaba a toda costa su mirada... después de un ratito moví mis ojos hacia los suyos, y ahí estaban esos ojitos que me decían que le daba alegría verme, que ¡cuánto he crecido! Me encontré con una lágrima resbalando por su cachete, y se la quité junto con una caricia. Le sonreí para evitar llorar yo también. Le conté que estoy tomando clases de canto, que tengo una voz pésima... me reí de lo mala que soy cantando... se río conmigo. Y respiré. Volvía a mirarlo y noté más dolor que antes. Tal vez recordó cuando él cantaba... cuánto le gustaba.

Lo mejor para mi tío es irse a cantar mientras Vicente lo acompaña con el piano y Marquitos los retrata de perfil.

Rosaura López
México, D.F.

 

Otra cosa es con guitarra
Para Caito
La parca está rondando nuestras vidas.
Hay que apurar el sorbo del vino compartido
para que la vida nos permita el suspiro prolongado.
Nada podemos hacer si viene a recordarnos
el dolor de la partida, del desarraigo, del exilio.
Eso, será como un cambio de casa,
como un cambio de privada,
como un cambio de ciudad,
como un cambio de pais,
como un cambio de continente.
Ese cambio que sea para encontrarnos
allá en la otra casa en el cielo, en el purgatorio
o en el infierno, tres lugrares que nos enseñaron
nuestros abuelos cuando estaban
entre la cruz y la espada.
Allá están ya Don Ata, Violeta, Armando,
Alí, Benjo, Nilo, Nicomedes, Victor,
Don Carlos, Amparo, Alfredo,.....................
Pero que nadie olvide su guitarra.
Con ella seguiremos tratando
de hacerle entender a Jesucristo que:
Otra cosa es con guitarra.

Luis Rico.
La Paz, Bolivia 31 de Octubre 2004

Todo esto es increíble e incomprensible, la muerte se está llevando a mi tío del corazón, no sólo mío sino de muchos. De muchos hijos de amigos que en el exilio formamos una familia a falta de la sanguínea. Pero una familia que hoy, 20 o 30 años después, muestra lo unida que está.

La solidaridad con la que nosotros fuimos criados está ahí, más allá de los años y de las distancias.

Aquí estamos todos tío, para acompañarte en la etapa final de esta vida. Este reencuentro cibernético lo generaste vos y demuestra todo lo que sembraste, con tu amor, tu mirada, tu canto, tu guitarra y tu compañía.

Andá yendo no más, prepará la nueva casa, el nuevo CAS, la nueva peña. Buscá a Alfredo, a Eduardo y a todos aquellos que ya partieron y empiecen a armar la guitarreada. Desde allá musicalicen todas nuestras mañanas. Hagan que el cielo reviente de tanta música.

Por mi parte le doy gracias a la vida por haberme permitido tener un TÍO que supo y sabe honrar la vida.

Te quiero mucho

Galia Labrín
Neuquén, Argentina


Fallece Juan Ricardo Nervi

El miércoles 7 de julio falleció a la edad de 82 años el escritor y pedagogo Juan Ricardo Nervi. Hijo de inmigrantes italianos nació en 1921 en la ciudad de Eduardo Castex, en La Pampa, Argentina. Comenzó con sus inquietudes literarias cuando estaba estudiando para maestro en la Escuela Normal de Santa Rosa. Sus primeras publicaciones las realizó en la revista “La Arena”. Cuando terminó su carrera se estableció junto a su esposa en una selva misionera para ejercer como docente, experiencia que después plasmaría en varias de sus obras literarias y periodísticas. Estudió la maestría en Ciencias de la Educación en la Universidad del Cuyo, y en 1956 regresó a La Pampa para asumir el cargo de Director de Cultura del gobierno de la provincia. Desempeñó la docencia en varios establecimientos de Santa Rosa además de participar como columnista en la revista “La Arena”, con el pseudónimo de Lázaro Montes.

Después de tres años como director de cultura de la provincia, tuvo que abandonar el cargo por razones políticas, y se trasladó a Buenos Aires en donde siguió ejerciendo la labor docente además de escribir en el periódico Educación Popular. En los años 70, tuvo que abandonar Argentina debido a la dictadura militar, y exiliarse en México. En este país desempeño varias actividades, entre ellas ocupó el cargo de Subdirector de Perfeccionamiento Docente de la Secretaría de Educación Pública y participó en la fundación de la Universidad Pedagógica Nacional.

En 1985, Nervi pudo regresar a su país gracias al reestablecimiento de la democracia, y se establece en La Pampa.

Publicó varios libros sobre temas como Pedagogía, Didáctica, Folclore además de poesía y literatura, algunos de sus libros más conocidos son “La Gleba”, “Rastro en la sal”, “Tristán y la Calandria” y “Aldea gringa”. Fue autor de decenas de poemas, muchos de los cuales fueron musicalizados y editados en CD por compositores como José Gerardo Molina, Ernesto del Viso y Alberto Cortés. Además realizó una gran cantidad de notas y columnas periodísticas. También ejerció como Secretario Académico de la Universidad Nacional de la Pampa y profesor de la Facultad de Ciencias Humanas.