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¡El teatro, qué vida!
¡La vida, qué teatro!

Un homenaje a aquellos que dedicaron su vida al mundo de las tablas y se nos fueron antes.

Héctor Tealdi

El actor y director argentino Héctor Tealdi, de 77 años, falleció el 13 de noviembre de 2003 víctima de un cáncer contra el que luchaba desde hacía tiempo. Tealdi fue pionero del teatro independiente en la década del cincuenta, donde desarrolló una gran labor en en sus ciudad natal, Rosario.

Desde joven se inició en el teatro, y debutó en 1953 con la obra La moneda falsa, de Florencio Sánchez. Más adelante fue fundador del Instituto Rosario de Arte Dramático. También formó parte la Escuela de Cine de la Universidad del Litoral. Durante los 70 y 80 se perfeccionó en el Berliner Ensamble de Bertolt Brecht (Alemania) y en los cursos de dirección dictados en los teatros Vagtangov de Moscú y Máximo Gorki de San Petersburgo.

Tealdi tuvo una importante participación en el grupo El Faro, donde se seguían las enseñanzas de Constantin Stanislavski.

Aunque su trabajo fue censurado durante la dictadura argentina, en los años 80 comenzó nuevamente a realizar una gran actividad teatral al participar en el grupo Teatro Abierto, ahí dirigió a Leonor Manso y Carlos Carella en Hay que apagar el fuego, de Carlos Gorostiza.

En los últimos años, Tealdi había puesto en escena las obras El amor, los laberintos y la orilla sobre textos de Jorge Luis Borges, y el año pasado Einstein. Fue galardonado en 1995 con el Premio a la Trayectoria Cultural en la ciudad de Rosario y en el país. En 1998 obtuvo la Distinción de la Casa del Artista Plástico en Rosario y en 1999 el Premio Podestá a la Honorable Trayectoria, otorgado por el Congreso de la Nación. Participó en las películas argentinas Diario de la guerra del cerdo y Si se calla el cantor. Realizó una importante labor sindical en la Asociación Argentina de Actores.

Enrique Buenaventura

Declaración
Estuve tan cerca de la victoria
que me vi perdido.
Presentí mi calavera laureada.
Pero vino a salvarme la derrota.

Enrique Buenaventura es considerado uno de los padres del Teatro colombiano. Falleció, a los 78 años de edad el 31 de diciembre de 2003, a causa de una septicemia generada por una peritonitis aguda. Desde 1952, Buenaventura realizó una importante labor teatral que lo llevó a convertirse en dramaturgo, director, ensayista, poeta, y escritor.

Creador del Teatro Experimental de Cali (TEC), era reconocido como el precursor del Nuevo Teatro, ya que logró romper con las estructuras que estaban establecidas para el teatro, tanto en la escritura como en la puesta en escena.

En una entrevista publicada en la página de internet www.caliescali.com, se le preguntaba en que se parece el teatro a la vida, a lo que Buenaventura acertadamente contestó “Bueno, la vida no se puede ensayar y el teatro es un modo de ensayar a la vida...”.

Y sobre cual es el aporte del teatro a la sociedad, comentaba “El teatro no tiene otro objeto que divertir a la gente... ahora... hay diversiones simples y diversiones complejas, hay diversiones que hacen pensar, como el teatro que nosotros hacemos; en cambio hay un teatro comercial, que vive de la diversión simple, pero el objetivo es siempre divertir, no tenemos otro”.

Gracias a las experiencias con el TEC Buenaventura trabajó en los sesenta en el método de la creación colectiva, que le dio protagonismo al teatro colombiano en el mundo y el cual ha sido traducido al francés al inglés y al italiano.

Recibió varios premios concedidos por instituciones como la UNESCO, la Universidad del Valle y el popular Premio Aplauso en la capital del país. Fue ganador del premio Casa de las Américas, Doctor Honoris Causa de la Universidad del Valle y fundador del Plan de Arte Dramático de la misma Universidad. Buenaventura fue despedido en la sala del TEC, donde enseñó a muchos el arte de hacer teatro, y donde lo visitaron por última vez cientos de personas, que al salir lo despidieron con un aplauso.

 

 


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